No son generaciones, son sistemas

Los nuevos sistemas, no las nuevas generaciones.

Las nuevas generaciones vieron como sus padres eran arrastrados a un rol social, a un puesto laboral, vieron como algunos de ellos sacrificaron sus sueños por su carrera profesional y es natural que no quieran eso mismo para ellos. Quisieran, quizás, que sus padres fueran más ellos mismos, que lucharan por sus propios sueños.. pero ¿cómo? si se han fundido con su puesto, en su rol dentro de la sociedad (de un sistema).

Por eso quieren cambiar las cosas y algunas personas los ven como “rebeldes”, renuentes ante el sistema laboral actual; estas nuevas generaciones quieren construir un nuevo sistema, escribir nuevas normas mientras los mayores luchan por ser flexibles y al mismo tiempo mantener una identidad (colectiva diría C. Jung) en el sistema actual. ¿Ves el conflicto? Es como si las nuevas generaciones le dijeran a los “viejos” (y viceversa): eso que “eres y haces socialmente” no es correcto.

Las nuevas generaciones quieren “imponer” sus exigencias al sistema laboral actual. ¿Lo hacen conscientemente o inconscientemente? ¿Es imposición o negación ante un sistema gobernante?

Entonces.. ¿cómo llegar a acuerdos? ¿cómo nos integramos?

Reconocer Sistemas

Pienso que la primera parte es reconocer sistemas, no generaciones. El objetivo de una empresa es generar valor al cliente y recibir una compensación económica por ello, sin ganancias una empresa no sobrevive. Vivimos en un mundo capitalista, de moral no podríamos vivir. Ese es el sistema A, donde con-viven personas que se han entregado a su rol empresarial y social por ese objetivo.

El sistema B (las nuevas generaciones) está conformado por personas que “no están de acuerdo” con el Sistema A y no quieren fundirse con un rol social dictado por éste sistema. Buscan su reconocimiento individual y quieren que sus necesidades sean tomadas en cuenta o mejor dicho sean prioridad.

Sistémicamente hablando, también pertenecen, quieran o no, ya a un circulo social (su propio sistema). Lo tienen claro: no quiere desvivirse en una empresa, no quiere darle toda su vida, quieren reconocimiento y ganar suficiente dinero para hacer lo que más les gusta (aunque los proveedores del Sistema A hayan sido los que les han permitido darse esos lujos hasta ahora).

La negociación

La segunda parte es una negociación firme y honesta entre ambos sistemas para definir la meta común. Aquí no tiene que ser un 50-50. No, no se trata de sistema A se queda con, y sistema B con. Se trata de qué van a cambiar tanto sistema A como sistema B mientras se define el nuevo Sistema C.

Aquí es donde pienso yo, tenemos el grave problema. Tanto a los líderes actuales del Sistema A como a los miembros del Sistema B, les aterran las negociaciones, el conflicto.

El sistema A prefiere dar reconocimientos en forma de puestos jerárquicos a los miembros del sistema B. Irónicamente esto parece ser la píldora, el calmante. Las personas del sistema B que reciben estos puestos milagrosamente se sienten motivados, reconocidos; irónicamente se les ha dado un rol social en el Sistema A y lo han tomado.

Pero si logramos sentarnos a negociar conscientemente, escuchar lo que ambas partes quieren y llegar a acuerdos podemos seguir disfrutando de los placeres que nos deja tener un trabajo: devenir y ser remunerados. No es posible cambiar completamente un sistema, por su autopoiesis buscará la forma de mantenerse como está, pero sí podemos introducir pequeños cambios, nuevas interconexiones y modificar límites: no todos pueden hacer Homeoffice y no todos tienen que desvivirse por una empresa por ejemplo.

Ir al psicólogo

Con una tercera parte me gustaría cerrar: mandar a todos los del sistema A y B al psicólogo. Esto incluye los C-Level.

Pienso que es importante conocerse a sí mismo, nuestros impulsores, triggers, nuestros límites para no proyectarlos (como dicen los psicólogos) al otro. Recordemos que nuestro escaso conocimiento nos limita, nuestros mapas mentales nos limitan.

He visto mucha charlataneria disfrazada de crecimiento personal así que es mejor ir directo al psicólogo, a la Source de la Matrix… ir al espejo. Pero ¿y tus cursos, tus sesiones de coaching y asesoría Rubén? ¿no quieres vender o que? ¿No sirven?

Claro que sirven pero si no tienes una base solida vas a construir sobre cimientos fracturados, difusos, tus cursos de liderazgo quedarán en un librero mientras el librero sigue siendo el mismo o pero aún, no sabes qué librero eres.

Ir al psicólogo debería ser un requerimiento para ser un líder.
¿Te gustaría ser liderado por alguien que descarga sus propios sueños rotos contigo?

No importa en qué sistema estás, A o B, la pregunta es:

¿Qué estás haciendo desde tu sistema para lograr la integración y aceptación del otro sistema?

Un texto de Rubén Altamirano.

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